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06/07/2016

Como Bruno se está portando tan bien en este viaje, decidimos nombrarlo jefe explorador por un día y dejamos que fuera él quien tomara las decisiones (aunque, por motivos de sentido común, los mayores nos reservamos el derecho a veto). Y, tal y como nos esperábamos, su primera decisión fue ir a visitar Legoland. Lo mejor del plan es que está en Odaiba, una isla artificial construida en la bahía de Tokio, famosa por sus vistas de la ciudad y llena de atracciones turísticas.

Pero primero tenemos una misión : ir a buscar a Luquiñas.

Después de desayunar unos ricos cruasanes con chocolate (sabíamos que volveríamos), nos fuimos a la estación que nos dijeron ayer. Al llegar les contamos nuestra aventura pero por mucho que buscaban la mochila no aparecía. Hasta que, tras hacer un par de llamadas se dieron cuenta de que estaba en otra estación (resulta que los japoneses no son infalibles). Una vez localizada la reclamaron y nos dijeron que podíamos volver a buscarla esta misma tarde o mañana. Preguntamos de nuevo a Bruno y lo tuvo claro. Vendremos mañana, que hoy nos vamos en barco a una isla llena de sorpresas ¡y de Legos!.

Claro que la capacidad de entusiasmo de los un-parque-como-el-de-nobita-tokyoniños no tiene límites y cuando, de camino al embarcadero, nos encontramos con un parque como el de los dibujos de Doraemon a Bruno se le pasó la prisa y quiso quedarse a jugar. Ni barco, ni Lego, ni nada. Parque.  Y como hoy él es el  explorador jefe nos quedamos, faltaría más.

Menos mal que lo de trepar, saltar y correr cansa mucho, así que en seguida pudimos seguir nuestro camino al embarcadero de Hinodi y de allí zarpamos con destino a Odaiba.

hinode-pier-tokyo

embarcadero de Hinodi – Tokio

Cuando llegamos al embarcadero de Odaiba el día

jovenes-en-cuclillas-playa-de-odaiba-tokyo

Es habitual ver a los japoneses en esta postura, en cuclillas y apoyando los talones. Parece fácil pero .. inténtalo.

empezó a despejar, que está muy bien porque todo se ve más bonito pero también está mal porque cuando sale el sol hace mucho calor. Aún así dimos un paseo por la playa (que ni tiene bañistas ni nada) disfrutando de las vistas de la bahía pero, como además de hacer calor ya eran las doce y pico, decidimos ir a comer y a refrescarnos con un poco de aire acondicionado. Y, como hoy elige Bruno, fuimos a un Macdonalds, que es básicamente como los de aquí pero con “pequeñas diferencias” que diría Vincent Vega en Pulp Fiction. Para empezar el agua no se cobra (en Japón en todos los sitios donde hemos comido te ofrecen agua fría sin cargo) pero es que además puedes pedir té verde como refresco. Y en el menú infantil en vez de patatas fritas puedes escoger maíz. Pequeñas diferencias ..

Al terminar de comer nos fuimos a visitar Legoland. Nos gustó mucho la exposición de maquetas de Tokio hechas con piezas de Lego, la zona dedicada a los trenes y ver a Bruno tan contento.

Y después de una buena sesión de Legos salimos de nuevo a disfrutar de las vistas de la bahía de Tokio.

Dimos una vuelta por la zona y vimos el futurista edificio de Fuji TV, varios centros comerciales como el Aqua City, o el DiverCity y su Gundam a tamaño real, la noria gigante Daikanransha (115 metros), el monorail cruzando sobre nuestras cabezas.. tantas cosas que ver y que hacer que decidimos tomárnoslo con calma y volver otro día para continuar con la visita.

Así que después de dar una vuelta de reconocimiento nos sentamos en un banco frente a la bahía y nos dispusimos a disfrutar de la puesta de sol. Cuando llegamos a la isla esta mañana la imagen del puente colgante Rainbow y la estatua de la Libertad con la ciudad al fondo nos parecieron de lo más fotogénico, pero no era nada comparado con lo que nos esperaba.

Ver anochecer desde el paseo de Odaiba es todo un espectáculo.

panoramica-nocturna-de-tokio-visto-desde-odaiba

Y cuando después de cenar decidimos dar por terminado el día y volvernos a casa, nos encontramos con una última sorpresa. ¡El viaje en monorail! Me hubiera gustado sacar alguna foto, pero estaba demasiado impresionada cruzando Tokio a varios metros sobre el suelo, entre rascacielos y neones. Puro Blade Runner.

¡Vaya día!

Y mañana más.

 

 

 

 

 

 

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