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04/07/2016

Hoy nos fuimos de nuestro apartamento de Osaka y, aunque sólo estuvimos aquí una semana, nos dio un poco de pena dejarlo. Ya nos habíamos acostumbrado a su diminuto recibidor, donde teníamos que descalzarnos antes de entrar al resto de la casa (por si se nos olvidaba, nuestra anfitriona nos dejó un bonito letrero enmarcado frente a la puerta. Imposible entrar sin verlo). También nos habíamos acostumbrado a su ducha diminuta. Y a plegar y desplegar los futones todos los días. Incluso a “archivar” la basura según las instrucciones ..
Hemos estado muuuy a gusto, a pesar de ser los únicos occidentales del barrio, y lo cierto es que es muy fácil adaptarse a la ciudad. Aunque al principio puede resultar un poco abrumadora, con tantos peatones, tantas bicis, tantos callejones entre rascacielos, tantos neones y tantos trenes cruzando por todas partes, en seguida aprendimos a movernos y a desenvolvernos…

Claro que las penas de la despedida son más llevaderas cuando te vas en tren bala con destino a Tokio.

Esta vez estuvimos más atentos y pudimos sacar algunas fotos al monte Fuji desde el tren, aunque a tanta velocidad sale todo un poco torcido. Y, por supuesto, aprovechamos el trayecto para disfrutar de unas deliciosas cajas Obento.

Por cierto, si viajas a Japón es importante traer adaptador para los enchufes, porque aquí son de clavija plana. Y a no ser que quieras echar a suertes qué cargas primero (el móvil, la cámara, el wifi portátil..) es conveniente que lleves también un ladrón o alargadera. Es más barato que tener un adaptador para cada cosa y así puedes cargar varias cosas con un único enchufe.

Tras tres horas de viaje llegamos a Tokio y nada más poner el pie en el andén de la estación central volvimos a sentir la misma emoción del día que llegamos a Japón.

plano-metro-tokio-en-japones

Habíamos leído que Tokio es la ciudad más cosmopolita del país y que aquí vienen todos los japoneses que quieren escapar de la rigidez de las convecciones sociales, vamos que hay mucho anárquico (nivel japonés, por supuesto). Además la obligación de ser cordial, servicial y correctísimo es entre ellos y no incluye el trato a los extranjeros. Así que Tokio tiene todas las papeletas para ser el único sitio de Japón donde un turista puede recibir un pisotón en el metro sin su debida disculpa. Eso habíamos leído.. Sin embargo nuestra primera experiencia no puede ser más opuesta.

Cuando íbamos a coger el metro para nuestra casa tuvimos dudas y le preguntamos a la chica que teníamos delante si estábamos en la cola para el tren con destino a Kita-Senju.  Tras ponerse colorada y pedirnos disculpas por no saberlo (¿?) le preguntó al chico que tenía delante. Por supuesto, él también se puso colorado, mascuyó un ¡Ooohhh! muy sentido, se rascó la cabeza (como en un dibujo animado), le cayó una gota de sudor por la frente (sí, sí, como si fuera un personaje de Doraemon) y entre reverencias pidió disculpas a nuestra voluntariosa ayudante (o eso interpretamos nosotros, porque hablaba en japonés). Ella nos dijo que la siguiéramos y nos subimos al tren. En la siguiente parada nos hizo señas para que nos bajáramos y la siguiéramos de nuevo (pensamos que para hacer transbordo) y nos llevó a la oficina del revisor ¡para preguntarle qué tren teníamos que coger! Después de eso nos llevó hasta el andén correcto y esperó a que nos subiéramos en el tren. ¡La buena mujer se desvió de su trayecto para ayudarnos a nosotros! Nos dejó muy impresionados y por supuesto nos deshicimos en reverencias mientras repetíamos “arigatonosaimás”.
Claro que, después de haber causado semejante molestia hemos decidido que no volveremos a preguntar nada que no sea absolutamente necesario. No queremos ir por ahí complicándole la vida a los (hasta ahora) amabilísimos tokiotas.

Con semejante ayuda nos fue muy fácil llegar a nuestra nueva casa, y aunque es más moderna que la de Osaka tiene dos cosas en común:
1. que también es diminuta
2. que a pesar de ser diminuta también tiene un espacio en la entrada donde poder descalzarse y guardar los zapatos (y un cartelito para recordártelo cada vez que entras por la puerta).

Y ésta, además, tiene una maravillosa terraza con vistas a la Torre de Tokio.

vistas-desde-nuestro-balcon-tokio

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