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03/07/2016

Hoy es nuestro último día en Osaka y decidimos umeda-osaka-nuestro-barriopasar la mañana paseando por nuestro barrio, Umeda. Lo cierto es que pensamos que al ser domingo habría menos gente que el resto de la semana pero nada más lejos de la realidad.

Umeda es una de las dos mayores zonas  comerciales de la ciudad (la otra es Namba) y aquí están, entre otros, los grandes centros comerciales de las estaciones de Umeda y Osaka, además del Umeda Yodabashi que viene a ser como El Corte Inglés, pero en japonés.  Pues resulta que los domingos está todo abierto así que, para nuestro disgusto, descubrimos que hoy había más gente que nunca paseando al mismo ritmo apurado de siempre y con la única diferencia del atuendo. Hoy no había mareas de camisas blancas y pantalones oscuros pero por lo demás podría parecer lunes. Y es que aquí todo el mundo camina ligero y viste de manera muy correcta.

Ellos van de camisa de manga corta, pantalón largo y zapatos con punta (por la semana en blanco y negro y hoy con algún color discreto). Los más jóvenes visten camisetas de manga corta y pantalones largos y sólo los más rebeldes van en bermudas. Y una cosa que me llamó mucho la atención desde que llegamos es que ellos llevan ¡bolsos grandes de señora! En serio. Al principio pensé que eran muy caballerosos y les llevaban los bolsos a sus mujeres, pero de eso nada. Son suyos. Y se hace rarísimo verlos tan elegantes y con el bolsón.

Ellas van muy recatadas. Usan sobre todo faldas o vestidos a la altura de la rodilla y nada de tirantes (a no ser que lleven camiseta blanca de manguita corta por debajo). Algunas chicas llevan las faldas más cortas, pero es lo más atrevido que se ve. De escotes nada. Y la mayoría llevan medias a pesar de estar a treinta y pico de grados.

Lo que está claro es que tanto ellos como ellas son muy presumidos. Se les nota en lo arreglados que van siempre, todos repeinados y replanchados. Y también en la cantidad de productos de cosmética que venden en las muchas droguerías que hay por todas partes.       Y en que los baños de mujeres casi siempre tienen una zona de espejos para retocarse el maquillaje. Es muy curiosa verlas arreglándose con prisa, como si tuvieran que salir a escena.

Por cierto, hablando de baños, lo del wc es impresionante. La primera vez que lo ves te sientes un poco intimidado con tanto botón pero en realidad es muy sencillo de entender. La mayoría tienen chorros de agua dirigibles y regulables en temperatura e intensidad, sonido de cisterna (con volumen regulable) para que no se oiga lo que cae, ambientador e incluso asiento calefactado. Eso sí, no busques en el cuadro de mandos el botón para tirar de la cisterna (flush) porque no lo encontrarás. Siempre está aparte y a veces es un simple sensor táctil en la pared. Aunque Japón es tierra de contrastes, así que no te sorprendas si en algún sitio te encuentras un baño de “agujero en el suelo”, que también los hay.

Otra cosa muy interesante de los baños públicos es que tienen una trona para sentar bebés dentro de la cabina del wc. Así las mamás no tienen que dejarlos fuera.

Como decía, hoy pasamos toda la mañana de tiendas y nos asombró bastante lo ruidosos que son los centros comerciales, sobre todo comparados con los trenes. Aquí cada vendedor intenta atraer a los compradores gritando y como no estábamos acostumbrados a semejante alarde de expresividad, al principio no hacíamos más que girarnos para ver si pasaba algo.

Después de comer nos fuimos a Nipponbashi más conocido como Den Den Town, un barrio famoso por sus tiendas de electrónica y por las tiendas especializadas en el mundo otaku y anime. Aquí también encontramos los famosos bares para caballeros con camareras vestidas de doncella o disfrazadas de colegialas (maid cafe y cosplay cafe). ¡Y armerías!

Pero donde mejor lo pasamos fue en las salas de juego. Y no sólo jugando, también viéndolos jugar. Es un auténtico espectáculo ver lo en serio que se lo toman. Y es que había chavales (y no tan chavales) que llegaban preparados con su bolsa de deporte, se ponían sus guantes, la toallita sobre los hombros, calentaban antes de empezar la partida y jugaban como si les fuera la vida en ello. Nosotros nos lo tomamos con más calma, probamos un montón de máquinas y estuvimos un buen rato entretenidos con un pequeño robot que nos bailó la macarena.

Y después de tanta actividad, excitación y ruido nada mejor que un paseo hasta Namba Station. Un paseo tranquilo pero lleno de sorpresas. Y es que nos encontramos una cervecería de Estrella Galicia (que nos produjo un pequeño ataque de morriña), un mitin político en plena calle (se están celebrando las elecciones a la cámara alta) y una obra ¡señalizada por Hello Kitty!.

Y después de un día tan intenso, por fin llegamos a casa. Tristes porque será nuestra última noche en Osaka pero contentos porque mañana nos vamos a Tokio.

umeda-osaka

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